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¿Por qué nos atraen tanto las primarias del PSOE?

El partido socialista es víctima de narrar en primera persona su propia historia. Una narración que reúne las características ideales para atraer la atención de todos los seres humanos.

Todas nuestras creencias más íntimas se basan en historias. Leyendas plagadas de héroes y villanos, de seres poderosos contra el más humilde de los personajes. De tiranos, de animales, o de fantasías. Estamos rodeados de historias y, cuando identificamos una, queremos saber con ansia el final de ella.

Sabemos que, en el fondo, todas las historias tienen algo que nos hace reflexionar sobre algún tema en concreto. Sobre si el personaje malvado es realmente tan malo o si los finales son siempre felices. No nos importa mucho quién nos la cuente, y tampoco nos fijamos en si es verdad o no. Seguimos el relato atentamente buscando una metáfora. Algo en común con nosotros que nos permita identificarnos con un personaje de ella y soñar que nosotros formamos parte de esa narrativa.

De igual modo, no le damos importancia a si la historia es original o no. Sólo nos importa la narración en sí misma. La historia del Arca de Noé fue escrita antes incluso de la aparición del cristianismo. En realidad, un personaje mesopotámico Uta-Na-Pistim fue el constructor del gran barco que salvo a la humanidad del diluvio que envió el dios Enlil. Pero es una narración que evoca a las grandes gestas del dios todopoderoso contra el más humilde de las personas. Un David contra Goliat escrito en los albores de la humanidad. La Epopeya de Gilgamesh, el texto original, tiene más de 4500 años.

Al ser humano le encantan las historias. Cuando identificamos una, las pupilas se dilatan, los músculos se tensan y la presión sanguínea aumenta para estar atentos a su desarrollo. Identificamos los personajes, les ponemos sentimientos, alguna que otra vivencia anterior, e intentamos imaginar, con símil infantil, cómo van a suceder los hechos para que se consuma en un final inesperados.

El robo de órganos en la ciudad del pecado

Todos alguna vez hemos oído la historia de una persona que despierta en una bañera llena de cubos de hielo con una nota que pone «No se mueva. Llame al 911». Al llamar, la telefonista le dice que compruebe si en su espalda hay un pequeño tubo de plástico sobresaliendo de la piel, y casualmente siempre lo hay. Ha sido víctima de una organización que trafica con órganos humanos.

Posiblemente lo revistan con otro tipo de detalles, como que es un padre de familia casado que conoce a una prostituta y ésta le pone droga en la bebida, o quizás sea una mujer la que se despierte por jugar con los sentimientos de varios amantes. Los detalles cambian según las circunstancias y quién nos la cuente. Pero hay cosas que siempre están ahí: la infidelidad o la traición, la bañera con los hielos, la nota con el teléfono de emergencias y el tubo saliendo por la espalda.

Este relato lo cuentan los hermanos Heath en su trabajo «Made to Stick». En él analizan cómo en todas las historias que se transmiten de generación en generación y que se convierten en virales tienen aspectos comunes. La trama es simple, inesperada, concreta, creíble, capaz de generar emociones y se desarrolla en una sucesión de actos concretos.

Una semana de infarto

Deberían haber sabido ésto los que decidieron montar la guerra frente a las cámaras de televisión en la madrileña calle de Ferraz. El Partido Socialista empezaba a ser víctima al narrar una historia que tenía el común de los aspectos para generar tal expectación que seguramente ese Comité Federal fuera el más seguido de la historia del partido.

En la historia que nos contaron, Pedro Sánchez desafía a los barones de su partido al no querer dar el apoyo para que Mariano Rajoy fuera presidente del Gobierno. El villano para Sánchez era Rajoy pero, para los que permanecían atentos a las conexiones en directo de los programas, había otro personaje principal: Susana Díaz.

Era simple e inesperada. «¿Quién iba a pensar que si nos poníamos a dar saltos el mundo entero nos miraría?», que diría Leo McGarry. Era concreta: el poder de Pedro Sánchez legitimado por los militantes, contra Susana Díaz que contaba con el ‘aparato’ del partido. Generaba todo tipo de emociones tanto a favor como en contra, y se sucedía en hechos concretos. El inicio de la historia estaba servida. España tenía un reality show en directo, y quería ver cómo acababa la historia.

Aparecieron algunos personajes que no sabíamos muy bien de dónde venían. Verónica Pérez quiso adueñarse del relato diciendo que «la máxima autoridad del PSOE era ella», pero nosotros ya teníamos a los personajes identificados y su paso por la historia duró tanto como ella en la sede de Ferraz.

Las cámaras seguían grabando la historia y los españoles miraban atentos el desarrollo de la historia. Mientras el común de los ciudadanos sentía lástima por ver las entrañas de un partido político en directo, al mismo tiempo queríamos saber el final de la serie. Nos indignaba ver cómo lloraban y gritaban los adeptos de uno y de otro. Daba igual de qué partido político fuéramos los espectadores, pero estábamos enganchados a una trama narrativa que apareció en el mejor momento posible. Era House of Cards en versión española.

Ahora, toca el final

La historia que nos hicieron creer esa noche no ha acabado aún. Pedro Sánchez no murió esa noche y, como en tantas otras historias, se levantó del ruedo para salir en la búsqueda de un ‘ejército’ de militantes que le devuelva el trono socialista. Por ello, porque necesitamos saber cómo acaba la historia, son tan atractivas las primarias del PSOE. No es porque se haga un ejercicio de democracia interna y tampoco porque tenga unos desafíos importantes a corto plazo, sino porque queremos ver el duelo final entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. Por eso ella ha tenido que plantar batalla. Quien dé un paso atrás, quedará fuera del encuadre de la historia.

Como si de una superproducción se tratara, el final de esta historia sí lo eligen los telespectadores abonados -o militantes inscritos-. Depende de ellos que David venza a Goliat, que gobierne ‘la más sabia de la tribu’, o que el tercero en discordia convenza a suficientes personas de que la batalla es de desgaste y no conducirá a nada por lo que deben optar por él, que es independiente y quiere unidad.

Es por ello por lo que las primarias socialistas generan tanta atención, porque en esta historia encarna la ambición más profunda del ser humano: el poder. Por eso seguirá atrayendo miradas hasta que la historia tenga un final. Y, aún así, seguirá narrándose en tiempos venideros. Porque hemos sido, somos y seguiremos siendo esos niños que miran con los ojos cristalinos ver pasar los acontecimientos.

2 comentarios

Roberto jueves, 23 de marzo de 2017 Contestar

Has dicho que esperabas comentarios y me han dado ganas de lanzarme!
Creo que hay demasiado «extra» a lo que promete el título, esperaba más PSOE y menos introducción y explicaciones teóricas de las historias, pero oye también está muy bien, lo del arca de Noé me ha encantado. Además después, en la aplicación de esa introducción al tema en concreto, «La guerra civil del PSOE» esperaba que me descuadraras totalmente de las ideas que yo tenía preconcebidas de esa historia, y que explicases posturas e intereses de los personajes más a fondo. Me habías dejado con ganas de puñaladas traperas, intereses perversos y personajes influyentes desconocidos, que seguro que los hay.
De todos modos está muy bien y esta es sólo mi opinión que la aporto para que la tengas en cuenta si lo consideras!
Un saludo!

Álvaro Blanco jueves, 23 de marzo de 2017 Contestar

Hola Roberto. En primer lugar, gracias por tu comentario. Claro que considero no sólo tu opinión, sino las de todas las personas que me escriben, ya que en algunas ocasiones, el e-mail es el medio escogido por lo que no son públicas.
En relación con lo que me comentas, el artículo no trata sobre ninguna guerra civil, sino que versa sobre por qué son tan atractivas las primarias del PSOE y han ganado tanta percepción mediática. Es cierto, que los intereses de los candidatos marca la batalla por la sede de Ferraz, pero haciendo análisis políticos probablemente dejara fuera algunos aspectos que han puesto en valor los distintos candidatos, ya que falta por presentar la candidatura de Susana Díaz, que de lo poco que sé, creo que llevará por lema «Quiero PSOE» y esta es su web: https://www.quieropsoe.com/
Un saludo, y espero que hayas descubierto por qué nos atraen tanto las primarias del PSOE: porque son una historia y necesitamos saber el final.

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